
Si vas a pintarte las uñas con una tonalidad poco corriente, como chocolate u orujo, ten en cuenta que un color así atrae mucho más la mirada que el rojo más intenso. Por consiguente, las manos que lleven dichos tonos deben ser muy bellas y estar muy cuidadas, o por lo menos tener unos dedos largos y anchas uñas. Los esmaltes claros (blancos o beiges) requieren la misma pericia en su aplicación que los tonos oscuros; en cambio, tienen la virtud de alargar los dedos y ensanchar la uña. Últimamente la tendencia en el corte se volvía hacia la costumbre norteamericana de uñas más cortas y escuadradas, en vez de la forma clásica de uña larga y puntiaguda. La aplicación del esmalte debe ser perfecta; por tanto, si te las pintas tú misma, ten siempre a mano una torunda de algodón para eliminar de inmediato cualquier escurridura. Lograrás un color más intenso y homogéneo, sea cual sea el que hayas elegido, si previamente preparas la uña con una capa de base blanca. Si tienes prisa y el secado te retrasa, pon las uñas bajo un chorro de agua fría. Si tus uñas se rompen con facilidad, sumérgelas todas las mañanas en un bol con agua caliente salada, a razón de 8 gr. de sal por litro de agua. Absténte de pintarte las uñas mientras dure el tratamiento. Llevar las uñas siempre pintadas puede ser causa de que se vuelvan friables, es decir, se desmenucen con facilidad. Por esto es aconsejable darles un respiro, un descanso de vez en cuando y llevarlas sin pintar uno o dos días por semana. La fragilidad de las uñas se debe muchas veces a inmersiones repetidas en agua caliente, tanto si contiene detergentes como si ni. En otras ocasiones se debe a microtraumatismos.
Para proteger las uñas, ponte guantes siempre que vayas a efectuar tareas domésticas, y aplícate una crema hidratante - mejor si es grasa - cada vez que introduzcas los dedos en agua.
Todos estos consejitos podés darlos vos misma a tus futuras clientas..Todavía estás pensando donde seguir tu carrera de profesional en belleza???
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